viernes, 31 de octubre de 2008

EL MIEDO INTUITIVO



Ciertas situaciones de nuestra vida diaria nos pueden poner en algunos escenarios que tal vez quisiéramos no vivir, escenarios que producen inseguridad y provocan una sugestión tan grande que llega a convertirse en una realidad, que no es más que el producto de la ansiedad del momento. Podemos tener miedo a dos cosas: a ciertos panoramas de la vida cotidiana, o a hechos o especulaciones desconocidas que por su naturaleza representan algo que va más allá de lo que podemos percibir con nuestros sentidos.

En estas fechas de las celebraciones del Día de Muertos y Halloween, es muy común hablar de nuestras experiencias con fenómenos inexplicables y cuestiones metafísicas que tal vez en el momento no concuerdan con explicaciones racionales, que nos llevan de cualquier manera a experimentar esa insípida emoción de la que todos hemos sido víctimas alguna vez, esa serie de acontecimientos que desatan esa extraña sensación dentro de nosotros: el miedo.

¿Pero sabemos realmente qué es el miedo?

El vocablo procede del latín metus, que tiene significado análogo. Como todas las emociones admite graduación, y así el diccionario ideológico de Julio Casares establece algunos términos asociados, como temor, recelo, aprensión, pánico, canguelo, espanto, pavor, terror, horror, fobia, susto, alarma, peligro o pánico.1

¿Cómo se desata el miedo dentro del organismo?

El mecanismo que produce el miedo reside en el sistema límbico, en el cerebro, encargado de regular las emociones y la percepción del dolor. Mediante las amígdalas este sistema examina constantemente toda la información que se recibe a través de nuestros sentidos. Las amígdalas se encargan de controlar las emociones básicas, y localizan la fuente del peligro. Cuando la amígdala se activa se desencadena esa sensación de desconfianza y ansiedad que finalmente conducen al miedo, y a la respuesta del individuo ante la realidad.

La respuesta ante esta situación son cambios inmediatos en el organismo: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunológico se detiene, la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, preparándolas para escapar) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina). También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.

¿Cómo influye el miedo en nuestra vida?

Podemos pensar positivamente en el miedo como una emoción que nos alerta ante cualquier circunstancia de la realidad en la que vivimos. Por lo tanto podemos llegar a la conclusión de que tener miedo no es del todo malo, al contrario, nos ayuda a darnos cuenta del peligro que constantemente nos asecha. Pero el miedo se puede convertir en un problema cuando permitimos que interfiera directamente en nuestras relaciones con las personas, o con el medio que nos rodea.

El ser humano tiene que estar consciente de que el miedo puede provocar situaciones incómodas e inesperadas. Como ejemplo podemos citar a un hombre que pierde una oportunidad de trabajo por el miedo que le produce volar grandes distancias en un aparato de metal a miles de metros de la superficie donde vive. Finalmente resta decir que aunque el miedo es benéfico, se puede convertir en una auténtica pesadilla, sobretodo si vivimos en nuestra propia “realidad”, distinta de la de los demás.

Bibliografía

Elaboración propia con base en las siguientes fuentes:

A. 1Diccionario ideológico de la real Academia Española, Ed. Gustavo Gili, 1997, p. 423.

B. Wikipedia, La Enciclopedia Libre
“El Miedo” [En línea]
Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Miedo
Consultado el 31 de octubre de 2008

C. Catherine Lutz, Unnatural Emotions, The cultural construction of danger, citado en J. A. Marina y M. L. Penas, Diccionario de los sentimientos, pág 251, ed Anagrama, 1999.


3 comentarios:

  1. Wow!
    Un articulo bastante acertado en verdad, en especial en estas fechas y en estos tiempos!
    Porque no solo sentimos miedo cuando hablamos de experiencias sobrenaturales!
    Ultimamente tenemos miedo hasta de salir a la calle y que algo nos pueda pasar!

    Muy buena aportación

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  2. Excelente entrada, describe al miedo como una sensacion natural de defensa de el ser humano a lo desconocido, pero se debe tener en cuenta que se puede ir superando y no dejar que se convierta en una fobia o trauma. Buena redacción.

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  3. muy buen articulo. abla del miedo y la influyencia en nuestra vida ...
    muy bueno en verdad

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